Animales,
vegetales, minerales
Antonio Pérez Henares
(Novísima Biblioteca, 32)
En
su juventud, Antonio Pérez Henares escribió
centenares de poemas. Los amores y aun más
los desamores los acababa pasando por el poema
y en más de una ocasión, logró
hacer del verso llave del corazón de
las esquivas. Con la edad, ya se sabe, se va
quedando uno seco de amores, desvaríos,
ardores y hasta se desengaña uno de los
desengaños. Y va dejando el verso.
Pero siempre ha querido Pérez
Henares a sus poemas. No los ha quemado ni despreciado.
Les tiene el cariño que se le guarda
a un tiempo en el que se disfrutó hasta
sufriendo. Donde amen de los sueños amorosos
tenía también sitio el de la libertad,
entonces perseguida. Están aquí
también aquellas palabras que quiso fueran
armas contra la dictadura. Y de algo, por muy
humilde que fuera, aún piensa que valieron.
Cada grano valía. Por
eso hoy quiere publicarlos, al menos un puñado.
Quiere rendirles ese pequeño homenaje
y que tengan el lugar en su biblioteca que siempre
han tenido en su corazón.
Antonio
Pérez Henares
nació en Bujalaro (Guadalajara) en 1953.
Entre su ya amplia bibliografía como
escritor destacan La conducta sexual de los
españoles; Nobles y plebeyos y Los nuevos
señores feudales, de investigación
sociológica, y sus obras de narrativa:
La piel de la tierra , Un sombrero para siete
viajes, La letra de los ríos, en colaboración
entre otros con Manu Leguineche, La luz del
Quijote; El Pájaro de la aventura, relato
de su andanzas con la Ruta Quetzal; Antonio
Buero Vallejo, una digna lealtad, Miguel de
la Quadra Salcedo, el ultimo explorador; Las
bestias (Cuentos) y sus novelas La cruzada del
perro; El río de la Lamia y El hijo del
italiano. Dos de sus novelas, Nublares y El
Hijo de la Garza, ambientadas en la prehistoria
peninsular, cosecharon sendos éxitos
editoriales obteniendo un gran respaldo de lectores
y critica especializada, siendo objeto de sucesivas
reediciones.
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