
DICCIONARIO ANALFABÉTICO
Gustavo Vega
(Novísima Biblioteca, 7)
El
orden alfabético no tiene pies ni cabeza. No se
entiende por qué la A siempre tiene que estar antes
que la E, la F antes que la G, por qué la B está
tan lejos de la V, o por qué la Z tiene que ser
siempre la última. Uno sospecha que es un invento
para justificar la opresión, para acostumbrar a
la gente a que ciertos individuos deben ir siempre delante
y otros siempre quedarse atrás. Los burócratas
son firmes defensores del orden alfabético, encuentran
en él la razón de su existencia. Gracias
a conocerlo al dedillo controlan a los administrados y
sancionan a los infractores, al que pone, por ejemplo,
una K delante de una J. En este diccionario, en cambio,
se puede encontrar la K antes que la J, e incluso la Z
antes que la A. Todas las letras han nacido iguales y
tienen los mismos derechos. El Diccionario Analfabético
no sólo es una gran obra de humor, sino que induce
a la reflexión y al descreimiento y gustará,
sin duda, a quienes hayan disfrutado con el Diccionario
del Diablo, de Bierce, y con el Diccionario para pobres,
de Francisco Umbral.
Gustavo Vega nació en Valladolid en 1956,
aunque él no decidió ni la fecha ni el lugar.
No sabe cuándo ni dónde morirá. De
niño se aficionó a leer tebeos y tiovivos,
luego pasó a La Codorniz, Hermano Lobo y Por Favor,
así como a La Odisea, Cervantes, Shakespeare y
otras lecturas recomendadas por los profesores de literatura.
Más adelante empezó a escribir, lo cual
era una forma de intentar comunicarse con sus autores
admirados.
Lamentablemente, muchos de ellos ya han muerto y no tienen
la oportunidad de darse por enterados. En 1987 publicó
La Biblioteca Imposible, una especie de anti-libro que,
consecuentemente, reunió un numeroso grupo de no-lectores.
Ahora vuelve al ataque con este Diccionario Analfabético,
que, a pesar de su título, no está dedicado
a analfabetos, sino a personas muy leídas.
|