Malditos
Miguel Ángel de Rus.
(Narrativa 10)
Malditos es uno de los
éxitos más destacados de Ediciones
Irreverentes. Fue presentado por el secretario
de Estado de Cultura, Luis
Alberto de Cuenca. En Malditos
el lector encuentra dos partes. En la primera
se hace un homenaje a escritores malditos franceses
como Villiers de lIsle Adam, Barbey dAurevilly,
Boris Vian o Houellebecq. En la segunda parte,
hay una crítica satírica de algunos
personajes y enfermedades de nuestra sociedad
actual, como los plagiadores, el nacionalismo
o el pseudoarte oficial. La primera parte, dedicada
a la literatura maldita francesa del siglo XIX,
"es un homenaje, en pinceladas" a
autores como Barbey d'Aurévilly o Auguste
Villiers "que han influido en la literatura
española", afirma el autor. "Es
una declaración de amor", explica
De Rus, complementada con una segunda parte,
en la que el escritor reflexiona "sobre
la gente que tanto me molesta" -como "políticos
nacionalistas, inventores de patrias o corruptos"-,
o sobre aquella sociedad interesada más
en la apariencia que en la realidad. Satiriza
también sobre "las farsas del arte
moderno, especialmente ante la degeneración
del Museo de Arte Moderno de Nueva York".
Miguel Angel de Rus, afirma que "no retrato
a una persona en concreto, no hay nombres, sino
que retrato una multitud. Pretendo retomar el
espíritu crítico, no tanto reflejar
personajes determinados".
Por su parte, el secretario de Estado de Cultura,
Luis Alberto de Cuenca, destacó el papel
del escritor en la "denuncia de los falsos
valores" a través de unos personajes
"modelos reales deformados" que satiriza
en unos cuentos, con una retórica y una
estética narrativa "muy personal".
De Cuenca afirmó que Miguel Angel de
Rus, hace una obra "muy ligada a los clásicos,
centrada en una sátira que debería
recuperarse" que ha desarrollado en una
trayectoria profesional "marcada por la
originalidad".
Miguel
Ángel de Rus según el periodista
José Cavero, se situó, un
buen día, en la viejísima y muy
digna senda de los Juvenal -el crítico
de la Roma corrupta, vapuleador de la degradación
de la moral y las costumbres- y Quevedo, el
gran satirizador, nada menos. Nuestro de Rus,
de profesión sus irreverencias, halla
nuevas expresiones de inhumanidad en unos cuantos
llamados valores modernos, del tipo de la velocidad,
el liberalismo, el dinero como dios potentísimo
y la deshumanización creciente. De Rus,
después de todo, pretende también,
o sobre todo, ser un profeta de los de antes,
aquellos que se mesaban los cabellos -y de ahí
que se los deje largos, largos y mesables-.
Es un tanto iluminado, este de Rus, que denuncia
y fustiga el que haya un peculiar y variable
criterio moral para los poderosos y quienes
les rodean y otro distinto, mucho más
estricto, para el pueblo llano y liso. Nuestro
de Rus, saldría con gusto con látigo
al templo de los mercachifles, o se pondría
en una esquina, y hasta en lo alto de una columna,
en pleno desierto, a vociferar los males que
nos aguardan si nuestro corazón sigue
endureciéndose. ¿Ven como tiene
algo de profeta airado, enfadadísimo,
de profeta lanzallamas, desgreñado y
enfadado con la ducha, este elegantísimo
dandy?
Los libros de Miguel Ángel de Rus han
tenido las mejores críticas. Sobre Putas
de fin de siglo afirmó Luis Gª
Berlanga Me ha parecido espléndido,
es un libro que se lee con frenesí.
Manuel Gutíerrez Aragón definió
Dinero, mentiras y realismo sucio
como una obra que será un pequeño
o gran clásico de la nueva narrativa,
pero es indudable que será un clásico.
|