Las hazañas de un
joven don Juan
Guillaume Apollinaire
(Incontinentes, 2)
"Las
hazañas de un joven don Juan", de
Apollinaire, es una de las obras en las que
el erotismo y la ironía se unen con más
asombrosos resultados. Maligno, lúbrico,
casi demoniaco, Apollinaire juega con los instintos
del lector, calienta su imaginación y
le hace dudar si en verdad es erotismo lo que
se le ofrece o es un infame juego de espejos
deformantes que pretende mostrar al lector desprevenido
sus más ocultas perversiones.
Apollinaire nos cuenta la historia de Roger,
el hijo de un matrimonio de la alta burguesía
francesa, que se marcha de vacaciones a su castillo
en el campo, con su madre, su tía y dos
de sus hermanas; fornicará -salvo con
su madre- con todas las mujeres de su familia
y con casi todas las del servicio. Por delante,
por detrás, por arriba y por abajo. “Las
hazañas de un joven don Juan” es
un pequeño catálogo de perversiones
y pecados; incluso viola el secreto de confesión
al escuchar las revelaciones íntimas
que todas las mujeres del castillo hacen al
cura, incluyendo la confesión de las
perversiones sexuales de su padre, que le complacen
extremadamente. Hay sodomía, felaciones,
homosexualidad entre mujeres, estupro, incesto,
lamidas de ano, olores de excrementos que le
excitan... Es todo un inventario de depravaciones
que más bien parece escrito para ironizar
sobre la literatura pornográfica y sobre
los vicios de la sociedad francesa.
Apollinaire escribió Las hazañas
de un joven don Juan entre 1910 y 1913,
casi en la misma época en que creó
su mundialmente conocida “Las once mil
vergas”, obra en la que coincide en ausencia
de seriedad y trascendencia, en sus valores
satíricos y humorísticos. En el
fondo, parece que el autor se ha burlado del
lector y ha sacado a la luz sus más bajos
instintos.
Apollinaire es el seudónimo de Guillaume
Kostrowitzky, nacido en Roma, en 1880, y muerto
en París en 1918. Entre sus amigos figuraban
autores como Picasso, Braque, Max Jacob, Paul
Eluard, Louis Aragon, Alfred Jarry, Marie Laurencin
y André Breton, lo más selecto
de entre los creadores de la vanguardia y del
Surrealismo. Personaje heroico, glorioso, excesivo
en lo bueno y lo malo, en 1914, al estallar
la Primera Guerra Mundial, se enroló
en el ejército como voluntario; fue a
la guerra, resultó herido en 1916 y regresó
a París, donde continuará su trabajo
literario.
Entre las obras de Guillaume Apollinarie destacan:
Alcoholes, y Los pintores cubistas,
en 1912. En 1916, a su vuelta a París,
publica El poeta asesinado. Las once
mil vergas apareció en forma anónima
en 1907 y sólo se publicaría firmada
con su nombre en 1930, tras su muerte.
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