
Dafnis y Cloe
Longo deLesbos
(Incontinentes, 10)
Nada se sabe de la vida
de este autor, aunque se cree que Longo de Lesbos vivió
en Bizancio entre el S.II y el S. IV de nuestra era.
Dafnis y Cloe es la primera novela bucólica y la
más vehemente y voluptuosa,la más refinada
y seductora obra de este género novelesco de idilios
campestres. Destaca la importancia de esta novela Juan
Valera, el gran escritor decimonónico, autor de
la presente traducción, Tengo a DAFNIS Y
CLOE por una de las obras que no envejecerán nunca.
Pertenece el libro de Longo al género que ahora
se cultiva con el nombre de naturalista; es una novela
bucólica, rebosante de una verdad y de una pasión
admirables. La verosimilitud que hoy se exige y se discute
no mortificaba tanto á los griegos; ellos sólo
pedían arte. Podían hacer intervenir en
sus obras a las Ninfas, al Amor, a Pan y a todos
los dioses de su Olimpo.
Dafnis y Cloe es una novela de iniciación amorosa.
Es mucho más excitante el erotismo primitivo de
esta obra que toda la pornografía que nos ofrece
el gris mundo actual. Es la ingenuidad de su erotismo
lo que hace que esta obra permanezca viva. El despertar
de la sexualidad de Dafnis y Clos están contado
con delicadeza pero no por ello deja el autor de provocar
la tensión del lector. Longo de Lesbos añade
picante a los amores de Dafnis y Cloe introduciendo un
tercero, Gnatón, un joven borracho que siente una
fuerte pasión homosexual por Dafnis, dispuesto
a violentarlo, e incluso una cuarta, una mujer
casada, mayor que Dafnis, que ante la inexperiencia del
joven decide hacer cuanto está en su mano para
que el joven pastor se inicie en su cuerpo y sacie tanto
su sed de aprendizaje como los ardores que ella siente.
Afirmó Juan Valera que esta novela es la
mejor que se escribió en la Antigüedad clásica.
Hay en ella mérito bastante para colocarla en el
número de las novelas excepcionales, de belleza
absoluta e independiente de la moda.
Goce el lector actual de esta extraordinaria obra, introdúzcase
en un mundo perdido en que los jóvenes se bañaban
desnudos en el río sin pudor, en el que las personas
no se contorsionaban con ritmos frenéticos sino
con el sonido y la armonía de los cuerpos celestes,
o como mucho con las músicas que surgían
de una pastoril siringa.
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