
FERNANDO SAVATER
Savater está de plena
actualidad por la edición de Episodios
pasionales y La infancia recuperada
obras que escribió hace dos décadas. Además,
ha recibido el Premio González Ruano de Periodismo,
por un artículo publicado en El País, bajo el
título artículo "Mi primer editor",
en el que hace una evocación del desaparecido duque
de Alba, quien fuera primer editor de Fernando Savater. La
denuncia de la situación de ausencia de libertades
en la Comunidad Autónoma Vasca, del clima de guerra
civil que aquella tierra padece, le convierten en un referente
ético y político. Ha publicado Ética
para Amador, Política para Amador,
El dialecto de la vida en Ediciones Irreverentes,
A rienda suelta, Contra las patrias,
Caronte aguarda y El jardín de las
dudas, sobre Voltaire.
P.- Episodios
pasionales el lector puede encontrar, principalmente,
relatos de terror. ¿Cuál es el origen de este
interés literario?
R.- Creo que desde siempre me han apasionado los cuentos de
terror, mi favoritos en todas las categorías. Quizá
la culpa sea de un peluquero que tuve en mi niñez,
llamado Orencio, que me contaba historias de monstruos y vampiros
mientras me pelaba.
P.- Ha conseguido un distanciamiento irónico en Episodios
pasionales equiparable al de grandes autores como
Hoffman o al de M.R.James.
R.- Borges decía que hay que contar las historias como
si uno no las entendiese del todo. A mí me es fácil
hacerlo así, porque nunca las entiendo de todo...
P.- Han pasado casi dos décadas desde que se publicara
originalmente Episodios Pasionales. ¿En
qué ha cambiado Savater?
R.- Creo que soy ahora algo menos literariamente ingenuo.
Lo cual, probablemente, es otra forma de ingenuidad...
P.- ¿Y en qué ha cambiado el mundo en este tiempo?
R.- En la última década, creo que han cambiado
bastantes cosas y no todas para bien. Por lo menos el servicio
militar ha sido abolido y supongo que ya no hay muchos que
consideren el SIDA un castigo por nuestros pecados... La guerra,
en cambio, goza de buena salud y hasta se ha inventado nuevas
advocaciones y legitimaciones.
P.- En Episodios
pasionales hay dos personajes, Jacinto y Narciso,
protagonistas de diversas narraciones filosóficas,
críticas con la actualidad. ¿Qué dirían
ahora del terrorismo nacionalista vasco, de la ocupación
israelí de Ramala, etc?
R.- Sobre esas cuestiones, tendría que escribir nuevos
diálogos y ya no soy el mismo que inventó a
esos humildes personajillos. Pero antes y ahora detestado
la crueldad, la violencia arrogante y la cobardía que
la considera irremediable.
P.- El último relato de Episodios
pasionales , Aventura en Bangkok, narra una historia
erótica. ¿Es autobiográfico?
R.- Pues sí, qué le vamos a hacer. Es un recuerdo
de mi primera noche en Tailandia... Nada original, como podéis
ver.
P.- ¿No le ha tentado volver a escribir narrativa erótica?
R.- Contar bien una escena erótica resulta dificilísimo
y yo soy muy comodón. La expresión cruda del
deseo suele resultar siempre torpemente vanidosa, o torpemente
embarazosa o, simplemente, torpe.
P.- Usted mantiene en su obra narrativa una relación
crítica con la realidad, une filosofía, compromiso
y literatura ¿No cree que es algo que escasea en la
actualidad entre los escritores?
R.- Siempre me ha gustado la literatura que consiente reflexiones
más o menos "filosóficas", la que
une el narrar y el emocionar con el pensar. ¡Ojalá
hubiera sabido yo hacerla bien! Entre los autores actuales,
los hay que se miran el ombligo pero otros siguen hablando
de lo que más nos interesa, no seamos derrotistas.
Y, en caso de peligro, siempre podemos volver a leer a Thomas
Bernhard o a Borges...
P.- Ha recibido el Premio González Ruano por el artículo
"Mi primer editor", publicado en el diario "El
País", en el que usted usted hace una evocación
del desaparecido duque de Alba, Jesús Aguirre. ¿Cuál
fue su relación con él?
R.- Jesús Aguirre era director de la editorial Taurus
cuando le conocí y publicó mis cuatro primeros
libros: los que más cuentan en la vida de un escritor.
Fuimos amigos y yo diría que hasta cómplices
en muchas cosas. Considero imposible que hoy, cuando la gran
mayoría de las editoriales en España están
absorbidas por multinacionales, aparezca otra figura como
la de Carlos Barral o Jesús Aguirre.
P. -En una conversación con Jon Juaristi, me aseguró
que la Transición democrática no había
llegado a las Vascongadas. ¿Se puede considerar que
es el único territorio del "occidente civilizado"
en el que no hay libertad, en el que pervive la Dictadura?
R.- En el País Vasco hoy hay un clima de guerra civil
no declarada: es decir, que muchos ciudadanos viven como si
ya hubiesen perdido una guerra civil inexistente. Es algo
profundamente injusto.
Libros de Savater publicados
en Ediciones Irreverentes
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